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ESTANCIA JESUITICA LA CANDELARIA
PATRIMONIO CULTURAL DE LA HUMANIDAD
por
Arq. Ricardo Muela
LA EXPULSION
El Operativo Expulsión fue una
demostración de eficiencia burocrática, destinada a una triste causa:
truncar una obra de amor, que no obstante, le sobrevive.
Francisco de Paula Bucarelli, gobernador
del Río de la Plata, prepotente, altanero, oportunista, ... fue el
encargado de hacer cumplir, en esta parte de América, el Real Decreto de
Extrañamiento, firmado por Carlos III, el 27 de febrero de 1767 en el
Palacio del Pardo.
El 7 de junio, llegó la orden a Buenos
Aires y el 11 de julio, el Comandante de la Infantería Antigua de la
Ciudad y Puerto de Buenos Aires Fernando Fabro, al mando de 80 dragones
"tomó" el Colegio Máximo de Córdoba y en su refectorio, el
torpe y ladrón Fabro, mantuvo presos durante 11 días a 137 personas de
la Compañía, del lugar y provenientes de las distintas estancias donde
fueron apresados. En ningún punto del Río de la Plata, se trató a los
jesuítas con tanta brutalidad.
En 44 carretas partieron el 23 de julio
para Buenos Aires, embarcando en su puerto rumbo a Europa, el 19 de
agosto. Habían pasado 145 días desde la firma del Decreto Real de
Extrañamiento. Nótese el tiempo transcurrido hasta la efectivización
del mismo, en igual momento en todas las posesiones españolas en el
mundo, sin que se filtrara el más mínimo detalle, conservando el más
absoluto secreto.
El saqueo y la destrucción ya estaban
en marcha. La "leyenda negra" y el afán de borrar todo
recuerdo de la obra jesuítica, también.
En octubre, el Sargento Mayor Don Diego
de las Casas, juez en comisión, inventariador, subdelegado por el
comandante Fabro, recorrió la estancia y por sus informes puede deducirse
que visitó los puestos de: San Luis, de Santa Sabina, de las Minas, de
Rumi Bola, del Yuspi y San José, de San Ignacio, de San Guillermo y de La
Candelaria, este último a 1200 s.n.m.; donde pudo constatar la existencia
del siguienta número de cabezas de ganado: 4021 mulares, 6686 vacunos,
5088 equinos, 3304 ovinos, 719 caprinos y 2 bueyes aradores.
Además, en los distintos puestos había
60 esclavos varones entre 74 años y 2 meses de edad y 94 esclavas mujeres
entre 64 y 6 meses de edad.
Cuando las estancias saqueadas,
vaciadas, pasaron a nuevas manos, los jesuítas ya están muy lejos y el
Papa Clemente XIV, le daba el golpe de gracia: ordenó la extinción de la
Compañía de Jesús, en 1773.
Más de doscientos años nos separan de
aquel entonces, con un cúmulo de acontecimientos acaecidos en torno a
ésta Orden; hoy los Padres Jesuítas están entre nosotros, desarrollando
su obra de evangelización acorde a los tiempos que nos toca vivir y como
siempre,...Omnia Ad Majorem Del Gloriam.
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