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Todas las
características de Tanti responden al típico monte serrano ubicándose
en una altitud de entre 500 y 1700 m. Dentro de
su flora encontraremos, entonces, el coco, los espinillos, el sauce
criollo, los algarrobos blancos y negros, el chañar, el molle.
Si nos
detenemos en los arbustos descubriremos una amplia variedad: el piquillín,
la jarilla, helechos varios (es una fiesta para los ojos descubrirlos en
toda su plenitud en la Cueva de los Helechos), el romerillo, los cactus.
Un clásico
cordobés obviamente son las hierbas medicinales y aromáticas; en Tanti
no faltan la barba de piedra, la marcela, el poleo, la malva, el berro,
el tomillo, la peperina.
Entre las
aves, nos deslumbraremos con alconcitos colorados, caranchos, jote de
cabeza negra, cóndor andino, carpintero real, vencejo de collar,
pirincho, cabecita negra común, tordo músico, jilguero dorado,
calandria real.
La fauna
se nutre de iguanas, lagartos, puma, gato montés, zorro colorado,
tortugas, vizcacha, cuis, comadreja.
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PIQUILLIN:
Decía Nicolás de Heredia, Capitán de la Expedición de
Diego de Rojas, cuando en 1545 bajaron del Tucumán por el Valle
de Santa María de la Punilla hasta Talamohica (Calamuchita) y
atravesaron esta región que llamaron "tierras bajas o
de pocas alturas fértiles e bien abastecidas de frutos
(piquillines, chañares, místoles, etc) y pobladas de gentes de
vivir en paz ...". Iban en busca de la mítica Ciudad de
los Césares. El
Piquillín (Condalia microphylla), es un árbol o arbusto
de poco porte que se cubre en el verano de frutos rojizos
esféricos de 4 a 5 mm de diámetro, dulce y con una semilla
negra que es un poco grande dejando, por consiguiente, poca
pulpa. Es un alimento para pájaros (tordos, zorzales,
calandrias, benteveos quienes se encarga de sembrarla por
doquier), iguanas y los chicos. Del follaje se encargan los
bichos canasto o bichos de cesto (Oiketicus Kirbyi), larvas de
una mariposa nocturna. También posee espinas muy próximas a
las hojas. La región donde se extiende se llama ESPINA y reúne
características tipicamente serranas y relativamente húmedas.
Florece entre octubre y noviembre y sus frutos maduran en enero.
Algunos
autores creen que la palabra Piquillín es una deformación de
la voz quichua Piquillay que significa: "no te
hinques". Con
el fruto se puede realizar un agradable licor artesanal
macerando los mismos en alcohol puro durante unas semanas y
luego agregándole una pequeña porción de almiba. También se
hace arrope y una bebida "espirituosa" machacándolos
y fermentándolos en agua. La
madera es muy dura, colorada, oscura y veteada usada
frecuentemente como leña, para varilla de alambrados, cabos de
herramientas y rayos de ruedas. Las hojas son forrajeras para el
ganado y con los frutos se tiñe de color rojo punzó.
Agradecemos
la colaboración de Ricardo
Muela, Oscar Molina y Cristina
Coudray.
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