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ESTANCIA JESUITICA LA CANDELARIA
PATRIMONIO CULTURAL DE LA HUMANIDAD
por
Arq. Ricardo Muela
LAS TIERRAS
El Capitán García de Vera Mujica,
recibía por merced real, en 1619, por orden del Gobernador Quiñones
Osorio, las tierras que se extendían junto al río Guamanes hasta la
Cordillera de Achala, las que constituyeron el origen de lo que se conoce
como Estancia y Potreros de La Candelaria, en el Departamento Cruz del Eje
de la Provincia de Córdoba. En repetidas oportunidades el Capitán
solicitó más tierras que acrecentaran esa merced sumándose a otras
heredadas. Al morir, en 1646, deja sus bienes en manos de su hijo mayor,
Francisco Javier quien a los 8 años (1626) también había recibido una
merced de tierras "al sur de los Guamanes hasta el Cerro Grande de
Achala con dos leguas a cada banda del río".
Francisco de Vera y Mujica alternó las
tareas rurales con una gran variedad de obligaciones públicas en la
Ciudad de Córdoba. En 1683, a los 65 años, ante el Escribano de su
Majestad Antonio Quijano de Velazco, dona la mayor parte de las tierras
que poseía al Noviciado de la Compañía de Jesús, en una extensión
aproximada de 55000 hectáreas.
Un año después incorpora, también por
donación de Vera y Mujica y luego de varios pleitos, las tierras de
Polotosacate, con lo que completaría los campos que integraron la
Estancia La Candelaria: desde Soto hasta La Merced de San Antonio de la
Sierra de Achala uniéndose practicamente con las Estancias de Alta Gracia
y Santa Catalina. Quedaba formada, así, una de las mayores
concentraciones de tierra en su solo propietario.
En 1754 tenía aproximadamente doce
leguas de norte a sur y cuatro leguas y media de este a oeste, según la
mensura del Capitán Francisco de Medina, que es la más antigua que se
conoce. Se medía con cuerdas de 50 varas de largo (41.78 m), lo que puede
dar una idea de lo engorroso de la tarea ya que 12 leguas equivalen a 1436
cuerdas. Este latifundio tenía alrededor de 135000 hectáreas.
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